La ketamina: una nueva esperanza para la depresión

¿Que es la ketamina?

La ketamina, un fármaco conocido por su uso como anestésico y droga de fiesta, ha ganado recientemente atención por su potencial para tratar la depresión. A diferencia de los antidepresivos tradicionales, que pueden tardar semanas en mostrar resultados, la ketamina actúa rápidamente, aliviando los síntomas de la depresión en cuestión de horas.

Un alivio rápido pero fugaz

La ketamina funciona bloqueando los receptores NMDA en el cerebro, lo que desencadena una serie de cambios químicos que parecen aliviar la depresión. Si bien los efectos de la ketamina son rápidos y potentes, son de corta duración. Las personas que reciben tratamiento con ketamina generalmente necesitan sesiones repetidas para mantener los resultados.

  • El enigma detrás de los efectos antidepresivos de la ketamina radica en su interacción con los receptores NMDA (imagen de la izquierda), que se unen al neurotransmisor glutamato. Si bien algunos científicos creen que bloquear estos receptores es crucial para los beneficios de la ketamina, otros proponen mecanismos alternativos para la acción del fármaco. Desentrañar este misterio es clave para desarrollar medicamentos similares con menos efectos secundarios, según los investigadores.

La ketamina como remodelador sináptico cerebral

Los científicos creen que la ketamina debe producir cambios en las sinapsis para alterar el procesamiento del estado de ánimo en el cerebro. En experimentos con roedores, Ron Duman de la Universidad de Yale ha demostrado que tanto la ketamina como el HNK pueden aprovechar una de las herramientas más importantes del cerebro para la remodelación sináptica: el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés).

El BDNF es una proteína fundamental para la formación de sinapsis durante el desarrollo cerebral y a lo largo de la vida. Un funcionamiento cerebral saludable depende de tener la cantidad justa de BDNF en el lugar y momento adecuados. Muchas enfermedades mentales, incluida la depresión, se asocian con niveles bajos o anormales de esta proteína. Por ejemplo, muestras de tejido cerebral de personas que se han suicidado a menudo contienen cantidades anormalmente bajas de BDNF.

Duman y sus colegas han descubierto que tanto la ketamina como el HNK provocan un aumento considerable en la cantidad de BDNF liberada por las neuronas. Este incremento es necesario para los efectos antidepresivos de los fármacos y para el aumento de las espinas dendríticas, las protuberancias que forman conexiones sinápticas con otras neuronas. La ketamina y el HNK también parecen reducir la inflamación, la cual se ha relacionado repetidamente con la pérdida de sinapsis inducida por el estrés.

La ketamina no es el único compuesto que puede inducir una plasticidad sináptica rápida: otros psicodélicos, como el éxtasis (MDMA), el LSD y el DMT, también desencadenan cambios estructurales similares en las neuronas y efectos antidepresivos rápidos en roedores, según descubrieron recientemente investigadores de la Universidad de California en Davis. El equipo informó en marzo en ACS Chemical Neuroscience que los efectos no dependen de producir un estado alterado de conciencia. Incluso dosis muy pequeñas, demasiado bajas para causar distorsiones perceptivas, pueden aumentar la densidad sináptica y aliviar la depresión.

  • La ketamina fortalece las conexiones entre las células cerebrales. En comparación con una neurona de control (sin tratamiento), una neurona de rata tratada con ketamina (resaltada en rojo) ha desarrollado más espinas dendríticas (señaladas por las flechas amarillas).

Los antidepresivos tradicionales como el Prozac también aumentan los niveles de BDNF en el cerebro, pero no tan rápido como la ketamina, afirma Duman. Es por eso que la mayoría de los antidepresivos tardan tanto en remodelar las sinapsis y aliviar los síntomas de la depresión.

Desentrañando la Depresión: Comprender el Papel de la Ketamina

Investigadores, entre ellos Zarate, ven la ketamina no solo como un posible tratamiento para la depresión, sino como una herramienta para explorar su compleja neurobiología. Los estudios en animales proporcionan una base, pero la investigación en humanos es crucial para comprender verdaderamente los efectos de la ketamina en el cerebro. A diferencia de los antidepresivos tradicionales, la acción rápida de la ketamina la hace adecuada para estudios de laboratorio a corto plazo.

Usando fMRI y otras herramientas de neuroimagen, Zarate examina cómo afecta la ketamina al cerebro humano. Investigaciones anteriores indican que la depresión interrumpe la comunicación entre redes cerebrales clave. La red de modo predeterminado (DMN), asociada con pensamientos autoreferenciales, suele estar sobreactiva en personas deprimidas y mal conectada con la red de saliencia, crucial para responder al entorno.

Las imágenes de la actividad cerebral en pacientes con depresión resistente al tratamiento muestran que la ketamina mejora la excitabilidad cortical. Antes de la ketamina, la actividad cerebral está localizada; después de la ketamina, es más generalizada. La ketamina parece fortalecer las conexiones de las redes neuronales. Un estudio encontró que, después de la ketamina, la actividad de la DMN se normalizó y su conectividad con la red de saliencia mejoró, lo que podría reducir los pensamientos negativos y repetitivos. Sin embargo, Zarate señala que estos hallazgos necesitan ser replicados.

El equipo también exploró el impacto de la ketamina en los pensamientos suicidas. Cuatro horas después de la infusión, una parte hiperactiva de la corteza prefrontal se calmó, lo que se correlaciona con una reducción en la ideación suicida. Además, la ketamina parece afectar otras regiones cerebrales críticas para el tratamiento, como la habénula lateral. Esta región, hiperactiva en la depresión, emite sentimientos negativos pero se calma con la ketamina.

  • La ketamina parece fortalecer las conexiones entre las redes neuronales en personas con depresión severa. Un estudio comparó la actividad neuronal antes de una infusión de ketamina (izquierda) y de seis a nueve horas después (derecha). Los resultados mostraron que una sola dosis hizo que el cerebro respondiera mejor a un estímulo sensorial simple, como el roce ligero de un dedo.

Estos hallazgos son preliminares. Las razones precisas por las que la ketamina funciona, y por qué sus efectos son temporales, siguen siendo especulativas. Gould sugiere que la ketamina podría reiniciar temporalmente los circuitos neuronales sin abordar las causas subyacentes, como factores genéticos o ambientales.

Helen Mayberg, neuróloga, compara la ketamina con un desfibrilador para el cerebro. Puede que no cure la condición subyacente, pero permite que otros tratamientos sean más efectivos una vez que se manejan los síntomas inmediatos.

Los investigadores enfatizan la importancia de considerar los posibles riesgos de la ketamina, especialmente para aquellos que contemplan el suicidio. Los efectos secundarios severos a menudo se toleran para tratamientos que salvan vidas, y la interrupción de la ideación suicida grave puede justificar el uso de la ketamina.

Un nuevo aerosol nasal de ketamina

En 2019, la FDA aprobó el primer aerosol nasal de ketamina, llamado Spravato. Este aerosol nasal ofrece una forma más conveniente y menos invasiva de administrar ketamina que las infusiones intravenosas tradicionales. Sin embargo, algunos investigadores han expresado su preocupación por el potencial de abuso del aerosol nasal, ya que es más fácil de obtener y usar que las formas inyectables del fármaco.

El futuro de la ketamina

La ketamina es un tratamiento prometedor para la depresión, pero se necesitan más investigaciones para determinar su seguridad y eficacia a largo plazo. También es importante desarrollar estrategias para prevenir el abuso de la ketamina, especialmente en forma de aerosol nasal.

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